jueves, 12 de febrero de 2015

Quiero escribirte.

Víspera de viernes 13/febrero


En fin, aquí estoy, media noche y hace más de 60 minutos que te envié el último mensaje. Me acompaña un café (que desearía sustituir por mi perlas negras) y las ojeras que la universidad me trajo. No sé qué pensar, tengo los pendientes del mundo pero mi cabeza solo está en uno. Es normal, la gente suele ordenar su vida por prioridades, pero, ¿Qué sucede cuando mi prioridad no la elegí yo?

Tienes que saber, que las cosas del corazón no me tratan bien, que la mala suerte me persigue y que mis miedos me tienen atada. Si, tienes que saberlo, porqué soy transparente.

Aquella noche me dijiste, estoy segura que lo meditaste bastante, pero lo dijiste -No te enamores de mí-, supongo que es un capricho, un reto, una estrategia (y me di cuenta que eres adicto a ellas) para hacerme caer. Y esa noche, después de tu llamada mi cabeza explotó. Lo que no sabías es que llevaba medio año pensándote, descartando constantemente la posibilidad de verte de esta forma, la situación no es la más favorable, lo sé, pero… somos jóvenes y siento que la vida nos ha traído por algo.

Tienes que saber que soy celosa, que no me gusta cuando hablas de las demás chicas, y que quisiera que todos esos minutos gastados en ellas fueran para mí.

Te veo y es difícil, la atracción es diferente, hasta regresaron mis ganas de escribir. No es fácil, cuando una mujer busca pareja es para sentir amor, protección, y todo ese royo que mi amiga la psicóloga dice que traigo atorado. Pero, ¿cómo le explico que no? Es que contigo es diferente, tengo ganas de saber cómo estás, de ayudarte si lo necesitas, de sorprenderte día con día, cuidarte y hacerte feliz, demostrate que el amor vale la pena.

Tienes que saber que te quiero, que me gustas y que tus miradas me ponen de nervios, que no puedo prender un cigarro porque temo no gustarte y que todas las noches recapitulo cada una de nuestras conversaciones.

Tenemos todo a nuestro favor, lo sabemos, y tememos. La vida nos lleva al éxito, a ambos. ¿Qué sucede cuando se habla con el corazón? ¿Qué es un logro si va acompañado de ti y no lo puedo compartir contigo?


Tiempo al tiempo.